El oficio del pescador. Entrevista a Pepito, Maura, pescador de la Rápita

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🌊 Un viaje emocional al oficio del pescador

Hoy te traemos una historia apasionante y llena de vida: la de Pepito, más conocido como Maura, un marinero de la Ràpita con más de 60 años de oficio en el mar. A sus 84 años, nos abre las puertas de su mundo marinero para compartir su experiencia y la transformación profunda que ha vivido el sector pesquero. Esta es una mirada íntima al pasado, en el corazón de una profesión noble y cada vez más escasa: la del pescador de toda la vida.

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🐟 Los orígenes de una vida en el mar

👶 De niño a marinero

Pepito empezó a pescar a los 13 años, impulsado por la tradición familiar. “Cuando mi hermano se marchó a la mili, mi padre me embarcó.” Así, sin pensárselo demasiado, entró en un mundo que acabaría amando profundamente.

Trabajaba con el padre y los hermanos en una pequeña barca familiar. Los primeros años las ganancias se quedaban en casa. Hasta los 16 años no empezó a tener sueldo propio: entre 150 y 200 pesetas a la semana.

⚙️ Las herramientas y el trabajo de marinero, antes y ahora

🛶 Pesca con las manos, barcas de madera y brújula

La evolución técnica es uno de los cambios más notorios que recuerda a Pepito. De trabajar con las manos y redes de algodón, en las sofisticadas maquinarias hidráulicas y la electrónica actual. Él mismo empezó con motores de 20 caballos y una brújula como única guía, escandallando el fondo marino con herramientas hechas a mano. Hoy, las barcas están equipadas con GPS, radar y sondas digitales.

🧭 El arte de leer el mar

Sin tecnología, los pescadores de antes leían el mar, el viento y las señas del paisaje. El mistral, el levante, la niebla… todo era señal de dónde, cuándo y cómo salir a pescar. Tal como dice Pepito: “El mar no tiene que darte miedo, pero debes respetarlo más que a tu madre.”

🕔 El día a día en la barca

El día comenzaba al amanecer y podía terminar tarde, dependiendo de lo que se hubiera pescado. El trabajo era duro, con frío, calor y, a veces, temporales y niebla. Pepito recuerda alguna ocasión en la que regresó del mar en cuatro horas, cuando normalmente tardaba dos, debido al mal tiempo.

✨ Supersticiones, rituales y cultura marinera

Como solían ir descalzos, ni en su barca ni en casa, no se podían decir según qué palabras, como por ejemplo zapatos. Para nombrarlas utilizaban la palabra «viandes». Tampoco se podía tumbar un cuartel, la tapa de la barca, del revés, “porque trae mala suerte, como si la barca estuviera del revés”. La tradición, el respeto por el mar y los rituales eran una parte intrínseca del oficio.

👉 Puedes ver la entrevista completa aquí .

🔄 La evolución de la pesca y los cambios sociales

Pepito ha vivido el paso de la vela al motor, de las redes de cáñamo al nailon, de la subasta a voz a la subasta electrónica. Pero el cambio más duro ha sido social: la pesca ya no atrae a los jóvenes. Sus hermanos y él se jubilaron, y sus hijos no quisieron seguir el oficio. «Cuando yo me jubilé, vendimos la barca. Se acabó.»

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💭 Un oficio que se desvanece

La historia de Pepito es también la historia de muchas familias marineras de la costa de las Terres de l’Ebre. Un oficio que se ha ido haciendo invisible, pero que guarda una sabiduría y una conexión con el entorno difíciles de encontrar en otras profesiones. El mar, con sus peligros y recompensas, ha sido la escuela de vida de muchos como él.

«No se acabará el pescado, se acabarán los pescadores», dice. Y con ellos, una forma de vivir.

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